Llora, y ahógate en tus lágrimas. Tal y como hice yo. Sufre, grítame y llora más, y ahógate mas. Pregúntate porque no sabes amar tal y como hacen otros. Porque eres capaz de llamarme monstruo, pero el único monstruo que hay, está en ti. Ódiame por decírtelo, pero ya lo agradecerás, espero. Aprenderás a que llorar no es malo. Ahora, ahógate y cuando veas que vas a fallecer, te cogeré de la mano. No todos somos igual que tú.
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